La facilidad de desplazamiento en el mundo actual permite que en la actualidad la población se desplace de un lugar a otro, ya sea por razones de turismo, trabajo, estudio, actividades religiosas, de ayuda o en busca de mejores destinos para su persona y sus familias (migraciones).

En estas circunstancias es de utilidad la medicina del viajero, ya que es muy importante el poder prevenir que dichas personas lleven consigo enfermedades transmisibles que pueden poner en riesgo a los habitantes de las zonas visitadas y también en el sentido contrario, someter a personas a riesgos de salud diferentes a los encontrados en sus países o zonas de origen.

La medicina del viajero, como su nombre lo dice, tiene como finalidad el prevenir los riesgos de salud de las personas que viajan.

Entonces, la medicina del viajero pretende prevenir los riesgos de salud relacionados a infecciones en las personas que viajan.

¿Cómo funciona?

Lo primero es realizar una evaluación previa al viaje para definir claramente los lugares que se visitarán. Con este itinerario se puede conocer las enfermedades infecciosas frecuentes en el lugar de destino relacionadas a:

–  Alimentos
–  Agua
–  Lugar de estadía
–  Zona geográfica
–  Enfermedades previas del paciente
– Tiempo de estadía

Es importante también evaluar en cada paciente la necesidad de diversas medidas preventivas en el viaje que incluyen además: la vacunación.

Ciertas condiciones hacen que la evaluación previa al viaje sea de vital importancia como:

  • Mujeres Embarazadas.
  • Pacientes inmunosuprimidos.
  • Pacientes con trasplante.

 

Cada una de estas situaciones requieren valoración, consejería y manejo por parte de un profesional capacitado.

Finalmente, el infectólogo está preparado para diagnosticar y tratar posibles enfermedades adquiridas durante el viaje pero que se manifiestan durante este o en el retorno al lugar de origen.