La introducción de los antibióticos marcó el inicio de una nueva era en el campo de la medicina hace más de un siglo. Muchas de las infecciones por las que morían gran cantidad de personas ahora son tratables, sin embargo, las bacterias, virus y hongos han adquirido mecanismos para evadir el efecto de los antibióticos. Cada vez son más frecuentes las infecciones por agentes resistentes a fármacos antibacterianos. Se cree que para el 2050 la primera causa de muerte serán las infecciones resistentes a antibióticos.

No automedicarse es la principal recomendación de los especialistas.

La preocupación es mundial. La amenaza de las bacterias multi drogo resistentes y la falta de nuevos antibióticos, ha obligado a reutilizar viejas moléculas que habían dejado de usarse por sus efectos adversos. Además estas infecciones generan más costos en hospitalización y tratamientos, y por supuesto, más muertes.

Todos podemos ayudar a que la resistencia a los antibióticos no siga aumentando. Siga estas recomendaciones.

1. No se automedique: la mayoría de las veces no se requiere el uso de antibióticos (rinitis, resfriado común, gripe y otras enfermedades virales). Nunca use por su cuenta antibióticos recetados previamente por otros cuadros similares. Mejor consulte a su médico.

2. Sin olvidos: si le indicaron un tratamiento con antibióticos no olvide sus dosis. Para que sea efectivo, es necesario mantener un nivel estable de antibióticos en la sangre. Si olvida una, el nivel baja y las bacterias pueden volver a multiplicarse, lo que podría generar resistencia en las bacterias y la pérdida de efectividad del tratamiento.

3. Prescripción profesional: no se acerque a farmacias a pedir medicamentos todos los fármacos deben ser prescritos por un médico luego de una revisión clínica y completa del paciente.

4. No a las interrupciones: aunque los síntomas del cuadro disminuyan, debe finalizar el tratamiento. Interrumpirlo puede provocar una recaída o que las bacterias generen resistencia.

Recuerde que gran parte de las infecciones son producidas por virus que no requieren el uso de antibióticos.